Meditación
La meditación es una práctica mental y espiritual que consiste en enfocar la atención y la conciencia, con el objetivo de alcanzar un estado de calma, claridad mental y conexión interna. Se puede realizar de diversas formas, como la concentración en la respiración, la repetición de mantras, la observación de pensamientos sin juzgar, o simplemente permaneciendo en silencio y presente en el momento actual.
La meditación se utiliza para reducir el estrés, mejorar la salud mental, aumentar la concentración y promover un sentido de bienestar general. Es una herramienta que ayuda a desarrollar una mayor autoconciencia y a vivir de manera más consciente y equilibrada.
Comprender más sobre la meditación
Es importante comprender porque la meditación nos ayuda a reducir el estrés, a estar mas felices y relajados, y a vivir de una forma mas consciente. Es muy sencillo. En la meditación siempre se enfatiza la importancia de “no pensar” y eso es porque los pensamientos provienen del EGO y no del ALMA.
Vamos a explicarlo bien.
Nuestro ego se identifica con lo externo, como el cuerpo, las posesiones, el estatus social o las opiniones de los demás. Por lo tanto podríamos decir que nuestro ego crea un tipo de pensamientos basados en las experiencias mundanas, como el deseo de controlar, de ser validado, de tener un estatus social concreto etc. Todos esos pensamientos por lo general nos desconectan de nuestro verdadero ser, y nos provocan ansiedad, y mucho sufrimiento.
El objetivo de la meditación pues, es dejar a un lado esos pensamientos creados por el ego y reconectarnos con nuestra alma. El alma no se identifica con los pensamientos, los deseos o los roles sociales, sino que está ligada a la conciencia pura, la sabiduría interior y la verdadera esencia del ser. En nuestra alma reside el propósito espiritual, el amor incondicional, la compasión, la conexión con lo divino o con el universo, y una vida más allá del ego y el mundo material.
¿Qué pasa entonces cuando meditamos? Sencillamente el flujo de pensamientos habituales se debilita, se desconecta. Y entonces empezamos a sentir otras cosas. Lo que escuchamos simplemente es la voz del alma. Acordemonos que no vamos a tener un pensamiento concreto como estamos acostumbrados, sino que empezaremos a relajarnos, a fijar nuestra atención en otras sensaciones y de repente abriremos los ojos y sin saber porque sentiremos paz.
Esto es un comienzo para comprender que nuestro ego casi siempre tiene las riendas de nuestra vida, y que muchas veces cuando no hallamos soluciones a nuestros problemas simplemente tenemos que dejar a un lado nuestro ego y tratarlo como si fuera un mal consejero, como si fuera alguien que nos lastima y que no nos quiere dar mas opciones ni mas opininones que la suya. Alejémoslo un momento mientras respiramos.
Enseguida nos daremos cuenta que de repente se nos abren otras posibilidades si realmente estamos dispuestos a ver mas allá de este mundo terrenal.
Consejos y ayuda
Hay muchos consejos para meditar, pero para mi lo mas importante es la INTENCION. No lo hagas como obligación para hacer algo nuevo, ni te impongas un tiempo para meditar. Hazlo desde el corazón porque realmente quieres sentirte mejor. No pongas expectativas a lo que tienes que sentir o a lo que quieres conseguir porque estarás alimentando a tu ego antes de empezar.
Inicia con muy poco tiempo. No mas de 2 o 3 minutos.
Pon un cronometro y cierra los ojos. Lo mas fácil para “no pensar” es concentrarte en tu respiración, si te vienen pensamientos, dejalos pasar y vuelve a concentrarte en tu respiración. Es muy agradable sentir como respiramos, como nuestro corazón late, o como notamos cada parte de nuestro cuerpo. Son cosas que nunca tenemos tiempo de sentir. Eso hará que empieces a conectarte con tu yo superior.
Seguramente cuando abras los ojos, te sentirás diferente, te sentirás en paz. Recuerda que aunque esa sensación pase, es importante guardarla en tu memoria para saber que, de esa forma, es como tienes que sentirte la mayor parte del tiempo.
Aumenta el tiempo cuando te sientas preparado. Recuerda que todos somos diferentes y que cada persona tiene su ritmo, su tiempo y espacio para hacer las cosas. Sigue el tuyo.